jueves, agosto 18, 2005

Mala praxis periodística

El periodismo como profesión es una de la más arriesgada de las actividades que se conocen hoy día. Es considerado tan arriesgado, que sólo lo supera el bombero, claro que sin el avatar de quemarse bajo fuego, aunque ha habido casos de fuegos explosivos que han matado a periodistas.

Una profesión además interesante, claro, es un oficio que cualquier ser humano preparado puede ejercer, pero es preferible estudiarlo en la universidad porque ahí obtienes las herramientas teórico-prácticas para salir a la calle a patear y encontrar la noticia.

Aunque en muchas partes el periodista se hace en el día a día, esa práctica conlleva una seria responsabilidad porque se trata nada más y nada menos que de informar a la gente, a la sociedad, de hechos y sucesos que nos ocurren a diario. Ejercerlo con ética es el estado ideal de cualquier filibustero, pero hay casos donde esa ética se va al traste por unas monedas más o por el mero deseo de aparecer en algún medio y tener renombre a costillas del suceso.

Muchos casos de ejercicio irregular tenemos. Y súmale a que el gremio periodístico es el más dividido de esta sociedad criolla, porque cada quien quiere ser figura y no servidor social. Tenemos posiciones encontradas entre los trabajadores de la información, algunos no se colegian porque no se sienten apoyados por el colegio y los que se colegian para estar legales como profesionales dicen que el gremio no se renueva, que se tiene enquistado a un personaje que no quiere medirse con otros colegas que sí pueden lograr reinvindicaciones y mejoras sociales para los que día a día arriesgamos el pellejo por encontrar la verdad.

Lo cierto que la profesión periodística está en riesgo. Bien sea por quienes se venden como mercenarios, o porque quienes creen que publicar cualquier pendejada sin verificar o contrastar las fuentes, o hacer algo tan elemental como preguntarle a los actores en un conflicto, están haciendo periodismo; o porque hay dueños de medios que le ponen un bozal de arepa a los periodistas y éstos se prestan a ese juego perverso del poder económico que pisa a la gente y censura a quienes hacen de la información su pan de cada día.

Los invito a debatir el tema, momento propicio para ponernos a criticar de frente y sin mordazas lo que ocurre día a día en los medios y en nuestra sociedad.